sábado, 5 de septiembre de 2009

PERSONAJES FAMOSOS... Y OTROS QUE NO LO FUERON TANTO

Paro celebrar la inauguración del nuevo templo, el rajá Nara Narayana, de Assam, India, sacrificó 140 hombres y les cortó la cabeza. Éstas fueron depositadas en bandejas de cobre, porque no había suficientes de oro, para ofrecérselas a la diosa madre Kali. El incidente ocurrió en 1565. Pero aquí no acaba la cosa. Tal era la afición de estas gentes por las cabezas, que las muchachas no aceptaban casarse con ningún hombre que no hubiera logrado arrancarle la cabeza de cuajo a una joven de una aldea vecina.

Durante su juventud, el astrónomo danés Tycho Brahe se batió en duelo con un compañero de estudios, que le cortó la nariz casi por completo. Brahe llevó una postiza durante el resto de su vida, fabricada en plata y oro.

En 1726, el escritor irlandés Jonathan Swift describía en su famosa obra Los viajes de Gulliver, “dos estrellas menores o satélites, que giran alrededor de Marte”, incluso con sus proporciones y sus órbitas. Más de siglo y medio después, en 1877, las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos, fueron descubiertas oficialmente por el astrónomo Asaph Hall.

Louise May Alcott, autora de Mujercitas, odiaba a los niños. Escribió su famosa obra sólo por
dinero.

La condesa húngara Erzsébet Bathory (1560-1614) asesinó a lo largo de su vida a 650 doncellas, tras lo cual les sacaba la sangre y se bañaba en ella. De este modo creía poder conservar su belleza y juventud para siempre. Ha pasado a la historia como La condesa sangrienta.

En la Roma de Julio César, Marco Licinio Craso era el hombre más rico de la ciudad, debido en gran parte al alquiler inmobiliario. Organizó el primer servicio contra incendios de Roma... y para que sus bomberos tuviesen asegurado el trabajo, creó la brigada de incendiarios.

George Eastman, fundador de la empresa Kodak, odiaba que le hicieran fotografías.

Sigmund Freud era un fumador empedernido, que consumía entre quince y veinte puros al día. A los 67 años contrajo un cáncer de mandíbula, pero siguió fumando. En sus últimos 16 años de vida, fue intervenido 31 veces. Murió en 1939 cuando, su médico, a petición suyo, le inyectó una dosis fatal de morfina.

Tras las atrocidades cometidas por Iván el Terrible, parece ser que este sanguinario zar tenía crisis periódicas de arrepentimiento, durante las cuales rezaba en la Iglesia durante horas, arrodillado frente al altar, y golpeando las losas con la frente con tanta fuerza que se provocaba sangrientas heridas.

El violinista Jean-Baptiste Lully fue el músico más destacado en la corte de Luis XIV de Francia. En 1687, mientras dirigía la orquesta de palacio, marcaba el compás en el suelo con un bastón -la batuta aún no se había inventado-. Durante la ejecución se hirió con la punto del bastón en un dedo, pero renunció a que los médicos lo examinaran. La herida se gangrenó, y acabó matándole.

La noche anterior al domingo de Pascua de 1920, el fisiólogo austriaco Otto Loewi se despertó alterado de un sueño, con una idea que apuntó en un papel. Por la mañana fue incapaz de descifrar lo que había escrito. A la noche siguiente el sueño se repitió. De un salto, Loewi abandonó la cama y fue corriendo a su laboratorio para realizar un extraño y absurdo experimento con el nervio vago del corazón de varios ranas. Esa noche descubrió una sustancia de gran importancia en biología, el neurotransmisor acetilcolina.

A sus 97 años de edad, David Roth, experto en temas de memoria, era capaz de calcular el día de la semana de cualquier fecha comprendida entre los años 1752 y 3000, y se sabía de carrerilla los teléfonos de los 600 miembros de su Rotary Club.

En el año 840 un eclipse lunar asustó tanto al emperador Luis de Baviera, que murió de terror.

Uno de los misterios que envuelve a Leonardo da Vinci es cómo se las ingenió para ser un excelente y prolífico artista, arquitecto, escultor, inventor... Parece ser, como asegura el investigador Claudio Stampi, del Institute for Circadian Physiology de Boston, EE UU, que el secreto de su desbordada capacidad creativa proviene de la extraña forma en que dormía. Leonardo se echaba una cabezada de 15 minutos cada cuatro horas; es decir, dormía una hora y media al día.

El famoso Rey Sol, Luis XIV de Francia, sólo se bañó dos veces en su vida.

En su juventud, Julio César cayó víctima de los piratas cilicios, que pidieron por él un rescate de 20 talentos. El César, indignado por el poco valor que los bandidos habían dado a su vida, subió la cifra a 50 talentos, dinero que su familia reunió con grandes dificultades. Una vez hecha la entrega, el César consiguió recuperar el dinero.

Si un copista transcribiera toda la obra de Mozart, emplearía 25 años, trabajando diez horas diarias.

El banquete del Toisón de Oro que se ofreció a Carlos V en Barcelona, en 1591, consistió en 72 platos, y duró dos días.

Los conocimientos médicos de Shakespeare eran más que notables, según un informe publicado por la revista New Scientist y firmado por Lance Fogen. En un repaso minucioso a su obra, Fogen ha encontrado que el poeta de Stratford-on-Avon conocía la anatomía ocular, la estructura del cerebro, los efectos del alcohol, los síntomas de la sífilis, y un largo etcétera.

El norteamericano Robert Hagg se ha convertido en la primera persona en el mundo arrestada por contrabando de meteoritos. Hace unos meses, Hagg se hizo en Argentina con una roca galáctica de 37 toneladas, por la que pagó unos 4 millones de pesetas. Cuando se disponía a sacar del país el meteorito, fue detenido por la policía, y se le confiscó la mercancía.

Al rey Ismail de Marruecos, que vivió en el siglo XVIII, se le atribuyen 1.056 hijos.

El famoso carnicero de Hannover, que consumó una treintena de homicidios, descuartizó los cadáveres y vendió la carne en el mercado negro durante la crisis económica. Tras el juicio, y antes de ser decapitado en 1925, expresó como último deseo que en su tumba apareciera el siguiente epígrafe: “Aquí descansa el Exterminador”.

Roy Sullivan, guardabosques norteamericano, fue alcanzado por rayos siete veces a lo largo de su vida. Ninguno de ellos logró matarle: Sullivan murió pegándose un tiro en 1983.

Dieciséis años después de la muerte de Descartes en Estocolmo, el cadáver fue exhumado a petición de sus amigos y trasladado a París, excepto el dedo índice derecho, que se lo quedó el embajador de Francia. Este alegó que “quería poseer el dedo que había escrito las palabras Cogito, ergo sum.” En el viaje, un capitán de la guardia sueca sustituyó el cráneo del filósofo por el de otro difunto. El cráneo verdadero fue decorando las vitrinas de una serie de coleccionistas, hasta que cayó en manos del químico sueco Berzelius, quien se lo ofreció definitivamente al naturalista francés Cuvier.

El verdadero conde Drácula fue un noble rumano, Vlad IV de Valaquia, que gobernó su país en el siglo XV. Su tremenda crueldad y su gusto por la tortura le valieron el sobrenombre de Drácula, que significa hijo del diablo. En el siglo XX, apareció un ciudadano rumano que probó ser descendiente directo del conde Vlad. Trabajaba en un banco de sangre.

Cuando la edad volvió los dedos de Renoir demasiado artríticos para seguir pintando, hacía que alguien le atara el pincel a la mano.

Leon Tolstoi reescribió Guerra y Paz siete veces.

A DIOS ROGANDO

En algunos pueblos del sur de Francia, durante el siglo XVII, se veneraba con respeto el falo del santo provenzal Foutin. Las mujeres acudían a la iglesia para cortar virutas de su desproporcionado órgano viril, con las que hacían pócimas para estimular la concepción. Los sacerdotes, para no echar a perder la reputación del santo, colocaron un palo en las ingles de la estatua que, mediante encubiertos golpes con un mazo de madera desde detrás del altar, iba recuperando las dimensiones perdidas.

Jesucristo no nació un 25 de diciembre... La verdad es que nadie sabe con certeza la fecha de la Navidad. En el siglo III, Clemente de Alejandría propuso el 20 de mayo como día del nacimiento de Cristo. La iglesia de Armenia aún sostiene que la fecha correcto es el 6 de enero. En cuanto a la Iglesia católica, escogió esta fecha en los tiempos en que eran perseguidos por los romanos: 25 de diciembre era la celebración del Natalis Solis Invicti, el Sol Inconquistable. Amenazados por los cultos paganos, los cristianos decidieron utilizar la misma fecha para festejar su Navidad, aparentando de este modo que se integraban en las celebraciones romanos.

El cardenal Rodrigo Borgia, que más tarde se convirtió en el Papa Alejandro VI, vivía con una romana llamada Vannozza Catanei, mujer que antes había estado casado tres veces y era madre de seis hijos. También se le acusó de haber tenido relaciones sexuales con su hija Lucrecia.

Más del 70% de la población mundial era polígama hasta que la cristiandad impuso sus modos de vida.

San Lorenzo, mártir de la Iglesia católica, murió en el año 258, quemado lentamente en una parrilla. Sobre su tumba se levantó una iglesia, que aún hoy es una de las siete basílicas de Roma. Sin embargo, otras parroquias italianas aseguran tener las reliquias del santo y de su martirio: la parrilla, la paletilla del mártir, un brazo, la mandíbula, una parte de la espina dorsal, un dedo, un pie, dos costillas y un poco de grasa.

En los años del Renacimiento, la abadesa italiana Benedetta Carlini fue condenada a pasar 40 años encerrada en una celda de la abadía y ser alimentada a base de pan y agua por haberse hecho pasar por un ángel masculino llamado Splenditello, y obligar a cometer actos de lesbianismo a una joven hermana de la comunidad. Sólo podía salir para ser azotada y oír misa.

Como consecuencia de la sequía que asolaba el departamento mexicano de Las Castañas, en 1833, el alcalde mayor del pueblo decretó:
Art. 1. Si en ocho días desde la fecha no llueve abundantemente, nadie irá a misa ni rezará.
Art. 2. Si la sequía dura ocho días más, serán quemadas las iglesias, conventos, capillas...
Art. 3. Si tampoco llueve en otros ocho días, serán degollados los clérigos, frailes, monjas, beatos y santurrones. Además añadía: “Y por el presente se conceden facultades para cometer toda clase de pecados, para que el Supremo Hacedor entienda con quién tiene que vérselas”. La noticia fue publicada en el diario La Libertad. Afortunadamente, llovió.

Se ha calculado que en el siglo VIII la Iglesia era propietaria de más del 20% de la superficie de Europa occidental.

En un censo efectuado en 1490 por encargo del Papa Inocencio VIII, aparecieron 6.800 cortesanos - prostitutas y concubinas - al servicio del disoluto clero romano.

Cuando la santa florentina María Magdalena de Pazzi (1556-1607) caía en éxtasis, lo cual era muy frecuente, pronunciaba las palabras con tanta rapidez, que necesitaba de seis secretarias para que fueran apuntando sus frases. A veces hablaba durante días enteros.

La Virgen María es la mujer que ha aparecido más veces en la portada de la revista Time.

La iglesia católica tiene 60 santos registrados con el nombre de Juan.

¿TODO TIENE UNA EXPLICACIÓN?

Jack Swimmer, propietario de una fábrica de pinturas, predijo con exactitud el número de votos que darían la victoria a Dwight D. Eisenhower en las elecciones presidenciales norteamericanos de 1952. En 1956 repitió su hazaña, esta vez entregando antes una copia de su predicción a la policía, que actuó como testigo. De nuevo acertó. Nadie ha logrado averiguar cómo lo hizo.

El 3 de marzo de 1876, numerosos periodistas norteamericanos se desplazaron a Bath Country, en Kentucky, para presenciar un acontecimiento sin parangón: pedazos de una sustancia que recordaba a la carne de vaca cayeron del cielo sobre Olympian Springs. Ningún químico pudo averiguar de qué sustancia se trataba.

El 17 de diciembre de 1904, el periódico londinense Daily News publicaba un posible caso de antorcha humana. La señora Cochrane, vecina de un pueblo llamado Falkirk, fue encontrada muerta en su habitación llena de quemaduras, pero la casa no presentaba apenas indicios de fuego, aunque el cuerpo carbonizado apareció sentado en una silla y rodeado de cojines. La policía no llegó a esclarecer el caso.

En la obra del médico danés Bartholino De insolitis partus humani viis, publicada en 1664, se narra la expulsión por la boca de un bebé por parte de una sirvienta española.

El término platillo volante lo acuñó en 1947 un piloto civil llamado Kenneth Arnold, que tuvo un encuentro cercano con un ovni. Al describirlo más tarde, declaró que era “como un plato pasando a ras de agua”. De ahí a que la prensa adoptara el término, no hubo más que un paso.

El cómico norteamericano Bob Hope preguntó a una medium si sería capaz de averiguar el número de golpes que hizo en el campo de golf aquella mañana, pero se guardó bien de decirle con quién había estado jugando. “Usted hizo 92 golpes”, contestó la medium, Jeane Dixon, para añadir acto seguido: “Y el presidente Eisenhower, 96”.

En enero de 1972 cayó del cielo una bola de hielo de un metro cúbico en las proximidades de una casa en Surrey, Inglaterra.

En 1977, un pesquero japonés, el Zuiyo Maru, enganchó en sus redes el cadáver
semidescompuesto de un extraño monstruo marino, de unos 15 metros de largo. Lo izaron a cubierta, y tomaron numerosas fotografías en color del mismo. Pero el capitán ordenó arrojarlo de nuevo al agua, temiendo que contaminara la carga. Los investigadores sólo contaron, pues, con las fotografías. Éstas, auténticas y de buena calidad, muestran un ser que hasta ahora no ha podido ser identificado positivamente por ningún científico.

EL CUERPO EN QUE VIVIMOS

Jim Brady, un próspero comerciante de equipos para ferrocarril que vivió en Estados Unidos durante el siglo XIX, tenía un apetito tan descomunal como su fortuna: su desayuno consistía en un filete, huevos, chuletas, patatas, tortitas, maíz, pan de maíz y panecillos. Para almorzar tomaba una bandeja de almejas, otra de ostras, otro filete, una langosta, ensalada, pastel de fruta y casi una caja entera de bombones. En 1912, con 56 años, ingresó en el hospital para ser operado de cálculos biliares. Hubo que hacerle una cama y una mesa de operaciones adecuadas a su gordura. Los cirujanos no pudieron operarle: las capas de grasa de su cuerpo impedían llegar a su estómago, que era seis veces más grande de lo normal. Brady murió cinco años más
tarde.

Las uñas de las manos crecen cuatro veces más rápidamente que las de los pies. Las primeras aumentan alrededor de 0`06 centímetros a la semana.

Cada día mueren en nuestro cerebro más de 100.000 neuronas, que jamás se reponen. En una borrachera de alcohol se llegan a perder varios millones.

El ojo humano puede distinguir 10 millones de colores diferentes.

Casi la mitad de la población mundial tiene el grupo sanguíneo 0.

Un feto humano femenino puede llegar a tener 6.000.000 de óvulos. Nace con sólo 400.000 oocitos -células que pueden llegar a ser óvulos- en los ovarios; a los 25 años, a la mujer le quedan menos de la mitad, y a los 50 han desaparecido todos.

Un mensaje enviado por el cerebro a cualquier parte de nuestro organismo puede alcanzar los 290 kilómetros por hora.

Nuestros 2.000.000 de glándulas sudoríparas, que aportan humedad a la superficie de la piel y regulan la temperatura del cuerpo, son capaces de eliminar dos litros de agua por hora.

La mexicana Lucía Zárate pesaba a los 18 años alrededor de 2 kilos.

EL Rey Sol, Luis XIV de Francia, nació con dos dientes.

¡QUÉ GENTE TAN RARA!

Los joiníes, miembros de una secta religiosa originaria de la India, tenían formas muy curiosas de suicidarse: se cortaban trozos de su propia carne y se los ofrecían a las aves de rapiña. Pero su variante preferida era morir de inanición. Estas y otras prácticas de autosacrificio se recomendaban en textos sagrados de los siglos XIII al XVII.

Algunas clínicas japonesas están especializadas en devolver la virginidad a las mujeres mediante una sencilla y barata operación quirúrgica.

Las babosas son las reinas de la fiesta en el pueblo de Monte Río. Esta población californiana se ve invadida una vez al año por gran cantidad de estos gasterópodos, y sus habitantes los aprovechan para diversas competiciones, como la carrera de babosas, y la elección de superbabosa: el ejemplar más grande es vestido con una capa púrpura y paseado por la ciudad sobre un cojín, acompañado por la música de la película Rocky. El acto más popular es el concurso de cocina: las babosas sirven de ingrediente principal en cócteles, potajes y platos de pasta. Gana la receta más original y sabrosa.

En algunas culturas de la antigüedad se solía enterrar a personas vivas en los cimientos de las futuras construcciones, para proteger el edificio de posibles infortunios. Cuentan que, cuando fue levantada la ciudad de Tavoy, en el sur de Birmania, colocaron un delincuente en el hoyo de cada poste, para alejar a los malos espíritus. Este rito también fue utilizado por los druidas.

La marihuana era de uso común en las reuniones sociales de la antigua Roma.

Entre los tre-ba del Tibet, todos los hijos del mismo padre compartían una única esposa. Así que sólo celebraban una boda por familia en cada generación.

En el siglo XV, los trabajadores de los molinos sustituían los granos de trigo que los clientes llevaban para hacer harina, por una mezcla indigesta de polvos minerales y cartílagos de sepias y calamares secos. Es uno de los primeros antecedentes conocidos de la adulteración.

Antes de la batalla, los centuriones romanos se hacían la manicura y se depilaban el vello de las piernas.

Las mujeres de Nápoles salían desnudas a la azotea de sus casas, con la esperanza de que la Luna les hiciera aumentar el tamaño de los senos.

Algunos patricios romanos, como Craso, César y Pompeyo, tenían fortunas personales que se acercaban al presupuesto anual militar del Imperio, estimado en 500 millones de sestercios. En la actualidad, la mayor fortuna individual de los Estados Unidos no se aproxima ni de lejos al presupuesto militar de este país.

Las mujeres de los indios Pies Negros, originarios de la actual región canadiense de Edmonton, mostraban su luto por un familiar fallecido cortándose el pelo muy corto. Si el fallecido era el marido o un hijo -no una hija-, no sólo se cortaban el pelo, sino también una o más falanges de los dedos, y se desgarraban la piel de las pantorrillas.

Una receta de belleza recogida en el Anangaranga, famoso libro erótico hindú, recomienda a las mujeres que se pinten el rostro con cenizas procedentes de piras funerarias, recogidas dentro de un cráneo humano.

El vello corporal se considera tan obsceno en Japón que, incluso en las revistas eróticas, el del pubis se tapa siempre con un rectángulo negro.

En la corte de Luis XV de Francia, se creó la figura del portacorbatas, un criado cuyo único cometido era abrocharle y desabrocharle la corbata al rey.

Antes de la llegada de los conquistadores españoles, las víctimas sacrificadas y devoradas cada año por el pueblo azteca oscilaban entre 15.000 y 250.000, según los expertos.

Un 20 por ciento de los profesores norteamericanos de biología todavía cree que los hombres y los dinosaurios convivieron en la misma época, a pesar de que hubo entre ellos una separación de más de 60 millones de años.

Hasta hace muy poco, y siguiendo la tradición hinduísta, las niñas podían ser obligadas a casarse a partir de los nueve meses después de la pubertad, es decir, a los ocho o nueve años. Esta forma de matrimonio resultaba un cruel infanticidio, como lo confirma el censo oficial del gobierno británico en la India realizado en 1921, donde se registraron 3.200.000 jóvenes muertas durante el año anterior a causa de las brutalidades sexuales a las que fueron sometidas por sus propios esposos.

La palabra fornicar deriva del latín fornice, que significa curvatura interior de un arco, ya que bajo las bóvedas de los puentes y callejones era donde se podían alquilar los servicios de las prostitutas romanas.

En la España de Felipe III, los juegos de naipes estaban prohibidos por la ley. Sin embargo, eran muy populares en todas las clases sociales, e infinidad de españoles se entregaban a los mismos con gran afición... entre ellos el propio monarca.

En el antiguo Egipto, los días se dividían en buenos, amenazadores y nefastos, según los hechos que en ellos hubieran ocurrido durante la época en que los dioses moraban en la Tierra. En los días nefastos la gente no podía bañarse, montar en barca, viajar, comer pescado ni nada que viniera del agua. Tampoco se debía matar una cabra, un buey o un pato. Otros días era recomendable no tener trato carnal con mujeres, so pena de infección. Y otras veces, era mejor no escuchar canciones alegres ni pronunciar el nombre del dios Seth, que tenía fama de pendenciero.

En las primeras carreras de caballos, los jefes de las tribus del desierto africano obligaban a sus équidos a pasar días sin beber una gota de agua, para después soltarlos, sin jinete, en las proximidades de un abrevadero. El primero en llegar era el vencedor.

Uno de los platos preferidos de los hadzas, población cazadora-recolectora de Tanzania, es la carroña. Ésta se considera un manjar.

En Turín, ciudad del norte de Italia, más de 40.000 personas rinden culto al diablo.

A los indios sirionó del Alto Amazonas, en Bolivia, les trae sin cuidado copular delante de otras personas, pero se mueren de vergüenza y pueden ser severamente castigados si son sorprendidos comiendo en público.

Las mujeres arapesh de Nueva Guinea nunca sienten dolores menstruales. Al parecer, esto se debe a que permanecen horas sentadas en un trozo de corteza de árbol húmeda; el frío y las ortigas con las que se rozan involuntariamente anulan la sensación de dolor.

En los harenes sudaneses, tras la pérdida de la virginidad de las concubinas a manos de los amos, éstos, para ponerlas a salvo de los instintos de los eunucos - que conservaban su órgano reproductor -, les colocaban en el interior de la vagina una vara de bambú de 30 centímetros que se sujetaba con correas a las piernas de la mujer.

En las islas Molucas, en el archipiélago de Indonesia, la caza de cabezas sólo puede hacerse por detrás, ya que, si el agresor ve la cara del oponente, matarlo sería un asesinato.

Cuando iban al mercado, los verdugos de la antigüedad no podían poner las manos sobre la mercancía, y tenían que hacer la compra provistos de una vara, con la que señalaban lo que deseaban comprar. Ello se debía al rechazo que hacia ellos sentía la mayoría de sus conciudadanos.

En la antigua Grecia, las mujeres no comían con sus maridos, sino que permanecían recluidas en el gineceo, habitación para mujeres que estaba situada en la parte posterior de la vivienda. Las únicas mujeres que podían sentarse a la mesa de los varones eran las hetairas, cortesanas de alto nivel.

El 27 de agosto de 1896, estalló entre Gran Bretaña y Zanzíbar - hoy parte de Tanzania - una guerra que duró 38 minutos.

El primer anuncio escrito que se conoce data del año 3000 a. de C. Es el contenido en un cartel encontrado en las ruinas de la ciudad egipcia de Tebas, que ofrece la recompensa de una moneda de oro a quien capture y devuelva a su amo un esclavo huido llamado Shem.

Algunas tribus de indios del Orinoco, en Venezuela, colgaban los cadáveres en una especie de hamaca durante una semana, y con los líquidos que goteaban de ellos en el proceso de descomposición, los curanderos fabricaban un licor que decían que tenía propiedades mágicas.

¿Le interesa un seguro contra satélites? La empresa estadounidense Complete Equity Markets, de Illinois, ofrece pólizas contra cualquier accidente producido por un satélite que caiga del espacio. Si el asegurado muere o resulta herido, él o su familia, en el caso de que fallezca, recibirán 100 millones de pesetas; si causa daños en sus propiedades, 10 millones.

Algunas profesiones fuera de la ley en la España del siglo XVII, en la jerga del momento, eran: grumete (ladrón de domicilios con escala), devoto (ladrón de cepillos en las iglesias), apóstol (especialista en ganzúas), capeador (ladrón de capas en pleno vía pública) y jácaro, jaque o rufo (matón o asesino a sueldo).

Durante algún tiempo la virginidad de la mujer estaba mal vista y se consideraba incluso peligrosa para la salud del marido. Por este motivo, en algunos partes de Oriente, los hombres ricos preferían desflorar a la novia con una barra de hierro o dejar ese trabajo sucio para un esclavo.

Las mujeres de Esparta, para probar el carácter de los recién nacidos, en vez de lavarlos con agua lo hacían con vino. Se creía que, si el niño era epiléptico o estaba enfermo, caía con convulsiones al contacto con esta bebida. Otras madres los lavaban con agua helada y con orina, con el mismo fin.

En el norte de Inglaterra, desde el siglo VIl hasta bien entrado el XIl, a las mujeres protestonas o que se negaban a permanecer calladas, se les ponía una especie de bozal metálico sobre la cara y la boca, el acial, con una mordaza también de metal, que les ocasionaba graves lesiones en el paladar y la cavidad bucal. Una vez amordazadas, eran paseadas por las calles atadas con una cuerda.

Según informes oficiales de principios de siglo, los dyaks de Borneo arrancaban el corazón a los prisioneros para comérselo crudo. Así se infundían valor.

Cuando el Imperio Romano alcanzó su máximo esplendor, en el siglo IV, su red de caminos y carreteras alcanzaba los 80.000 kilómetros.

A pesar de que está totalmente prohibido, algunos indios cuna de Panamá siguen sacrificando -bien enterrándolos vivos, bien envenenándolos - a los bebés albinos. Antiguamente estos niños de piel y pelo blancos eran eliminados, debido a que resultaban poco rentables para la tribu y constituían una carga familiar, ya que al carecer su piel del pigmento melanina, no podían exponerse al sol.

Una de las dietas de adelgazamiento más efectivas puede haber sido la del norteamericano Ronald Springston. En 1981 necesitaba perder 25 kilos, así que fue a ver a un hipnotizador, con objeto de que éste le infundiera la autoconfianza necesaria para soportar el régimen. El hipnotizador le convenció de que tenía la fuerza necesaria para ponerse a dieta “o incluso para robar un banco”. Springston salió de la consulta hipnotizado, y atracó un banco. Fue detenido pocos días después, y más tarde condenado a cuatro meses de prisión menor en un correccional. Cuando salió, había perdido 25 kilos.

En la India, a los moribundos y deshauciados se les llevaba al río Ganges y se les llenaba la boca de tierra, para ahogarlos a continuación en las aguas sagradas.

En la Edad Media, las ejecuciones de presos eran la fuente de un particular mercado negro; se comerciaba con las sogas de la horca, que se suponía que poseían abundantes virtudes curativas. También con el sebo de los ahorcados, para fabricar velas que, según se creía, podían alumbrar tesoros ocultos; y con la mandrágora, planta considerada la panacea contra todas las enfermedades, que crecía, según creencia popular, al pie de los patíbulos, regada con el semen de los ahorcados.

En la Roma del siglo XVI existía una estatua denominada popularmente El maestro pasquino, donde los ciudadanos solían colgar versos satíricos en los que se criticaba y ridiculizaba a las principales figuras del papado y, en ocasiones, al mismísimo Papa. Esta práctica duró varios siglos.

La frase “Ave, César, los que van a morir te saludan”, era efectivamente pronunciada por los gladiadores en el circo romano. Pero no se la decían, como mucha gente cree, a Julio César, sino al emperador Claudio, que reinó en Roma entre los años 41 y 54.

La mayoría de los nombres de los Estados Unidos de América derivan del lenguaje indio: Dakota significa aliados; Oklahoma, el pueblo rojo; lowa, los dormidos; Kansas, una brisa cerca del suelo; Kentucky, el suelo oscuro y sangriento; Illinois, la tribu de los hombres perfectos; Texas, amigos; Idaho, buenos días; y Mississippi, padre de las aguas.

En la antigua civilización inca, el uso de la coca estaba reservado a las clases más privilegiadas. Para los campesinos, era un crimen capital mascar hojas de coca sin autorización.

En España, el negocio de los rituales satánicos y las técnicas de vudú mueven cerca de 2.000 millones de pesetas al año.

Para saber si el futuro bebé era niño o niña, los antiguos egipcios hacían orinar a la mujer en trigo y cebada. Si el trigo crecía más rápido que la cebada, el fruto sería un varón, y viceversa.